En primer lugar, deberíamos preguntarnos quién puede ser presidente de la comunidad. Para ello, hace falta ser propietario de piso o local o copropietario. Esto descarta tanto a familiares del propietario, como a la mujer o marido del mismo cuando no sean copropietarios, o aquellos que son arrendatarios del inmueble. Por lo cual, quien no sea propietario no podrá ser candidato para la elección, ya que todos los actos realizados se considerarían nulos de pleno derecho y no tendrían ningún valor jurídico.

¿Qué funciones tiene un presidente?

En muchas ocasiones, ser presidente de la comunidad resta horas de tu tiempo libre. Siempre hay algo que hacer, ya sea desde llamar al técnico porque se haya roto el ascensor, hasta cambiar la puerta de portal del edificio porque se haya quedado anticuada.

Pero no sólo tiene que estar a disposición del vecindario, sino que también tiene que tener una serie de habilidades, puesto que debe de saber un poco de todo. La principal responsabilidad que adquiere es la representación que ostenta de la comunidad frente a los tribunales. También debe desempeñar la función de psicólogo, conocer la propiedad horizontal, aspectos importantes sobre derecho fiscal y laboral, conocimiento relativo a arrendamientos urbanos, etc. Además, pueden surgir conflictos entre vecinos, por lo que debe actuar como mediador intentando resolverlos de la mejor manera posible.

La dificultad de ser presidente de la comunidad

Dentro del edificio siempre pueden surgir envidias o discrepancias a la hora de tomar decisiones sobre el mismo, pues suele resultar relativamente difícil poner a todo el mundo de acuerdo. Esto hace que, en determinados momentos, el cargo sea complejo, y que la persona que se encuentra al mando se sienta incomprendida y cuestionada, incluso muchas veces criticada. Además, suele ser una actividad no retribuida cargada de obligaciones.

Asimismo, hay momentos en los que este oficio puede producir posibles desviaciones del gasto que no hayan sido aprobados por la comunidad, sino por propia iniciativa del presidente, por lo que los vecinos se alarman y acuden a la junta directiva para que tome la palabra y le ponga los pies sobre la tierra, ya que pueden sentir que el presidente les está robando.

¿Puedo dimitir como presidente?

Muchas veces los presidentes acaban hartos de la comunidad, no aguantan más: ‘’Se meten conmigo, me critican, me cuestionan, me llaman a las 2 de la madrugada… ¿Puedo presentar mi renuncia?’’

La respuesta es sí. Puedes irte convocando una junta, advirtiendo de la renuncia al cargo en la convocatoria para abrir la posibilidad de que cualquier vecino se pueda presentar. Hay que tener en cuenta que la renuncia sería válida a partir de la junta, no antes.

De todo esto, podemos sacar como conclusión que, siempre va a haber alguien que te obligue a entender cuáles son las verdaderas necesidades de la comunidad y que estará pendiente de tus acciones. Por lo que, como buen presidente, deberás atender a tus responsabilidades y ser capaz de dar prioridad a aquello que la comunidad considere más urgente.